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miércoles, 8 de enero de 2014

Y lo senté a mi mesa


Camina a mi vera el ego derrotado
no se rinde, no acepta, se desespera
desafía a mi presencia
una y otra vez
una y otra vez
mi presencia le habla
le explica, le razona
Que insoportable este ego!
mas mi presencia es generosa
y le tiende su mano
lo sienta a su mesa
y le mira a los ojos
ya está!
¿No estás cansado de sufrir?
Mira, ven...
Y cogidos de la mano
fueron a mirar la luz del atardecer
cogidos de la mano
miraron desde el autobús
el hermoso pueblo que habitan
cogidos de la mano
hicieron un ramito de flores
cogidos de la mano
se tomaron un té
se dejaron abrazar por las gentes de bien
y se fueron a dormir
abrazados
aliados
para siempre.

sábado, 28 de diciembre de 2013

Sujeto, verbos y predicados

Sujeto soy yo
Yo no soy egobjeto de deseo

Sujeto soy yo
Yo no soy egobjeto de reconocimiento

Sujeto soy yo
Yo no soy egobjeto de adulación

Sujeto soy yo
Yo no soy egobjeto de crítica

Sujeto soy yo
Y yo, ¿quién soy?

No lo se
Al menos,
Se lo que no soy

Quiero vivir mi vida como sujeto

Me transformo en sujeto
Con intención y atención

Cuando sea sujeto
Descubriré nuevos verbos y predicados.


domingo, 22 de diciembre de 2013

Se Buscan


       


                       EGOS


  • Gran capacidad de camuflaje
  • Peligrosos para sí mismos y para los demás
  • Capturar vivos. Son útiles después de su integración
  • Frecuentan las alturas
  • Trampa útil: Adulación, crítica, rechazo.


sábado, 21 de diciembre de 2013

Yoes Moribundos


Yoes en fase terminal
en proceso de transformación
ella, la niña, acompaña a todos
la niña, estaba intacta
ella es la que guía
la que desenchufará los cables
la que da los remedios
la que arrulla
ella está en calma
ha esperado mucho
demasiado
había que engordar lo suficiente


jueves, 24 de octubre de 2013

Jodorowski ( Lecciones de humildad para el ego)



OH MY GOD!

Alejandro Jodorowsky: La mejor manera de domar nuestro ego, es enseñarle la humildad. Hacerlo que se dé cuenta que los sentimientos de inferioridad son el atributo del ser humano. Hacen parte de su naturaleza, como la humedad del agua.. Su aparición depende esencialmente de la constitución humana: sentimientos de debilidad, impotencia y parasitismo desde la infancia. Estos sentimientos de inferioridad crecen o disminuyen según la educación recibida, la confianza en sí adquirida o no, el miedo a la vida, etc. La familia, en esto, tiene un importancia esencial, así como la raza, la situación social, etc. Los sentimientos de inferioridad engendran compensaciones cuya finalidad es restablecer un ilusorio equilibrio y dar una sensación de fuerza y facilidad. Se encuentran entre estas compensaciones numerosos derivados de la paranoia: agresividad exagerada, desconfianza patológica, orgullo, demasiada seguridad en sí mismo, desprecio por los otros, voluntad de tener razón, etc. Mientras más fuerte es la compensación, más grande es el riesgo de recaer violentamente en  los sentimientos de inferioridad iniciales.

Si se quiere expandir los límites del ego, para alcanzar mayores niveles de Conciencia, es necesario antes que nada aceptar sin terror y con humildad, nuestras impotencias  más profundas y  verdaderas. Debemos ser capaces de decirnos; “Soy mortal. No puedo vencer a la muerte, ni la mía ni la de los otros… No puedo impedir que mi cuerpo envejezca… Nunca lo sabré todo sobre cualquier tema, ser, o cosa…  Nunca conoceré al Universo entero… Todo es prestado, nada es mío, ni siquiera mi cuerpo… Siempre habrá alguien más fuerte que yo, mas sabi@ que yo, más bell@ que yo… No me basto a mí mism@: siempre necesitaré la ayuda de otros… Nunca me aceptará todo el mundo. Siempre habrán quienes me rechazarán… Seré olvidado: más pronto o más tarde mis rasgos personales se esfumarán de la memoria colectiva… Me es imposible afirmar objetivamente nada. Todo lo que “sé” no son realidades sino creencias…”
Aceptando la realidad de estos límites y comprendiendo que todos son convencimientos de nuestro ego individual, que se vive como separado del total de la Creación universal, podemos, si damos el salto del yo al nosotros, comprendiendo que somos parte integrante se la Humanidad, encontrar un sano consuelo diciéndonos: “Yo, como individuo soy mortal, pero como Humanidad, si desarrollamos nuestra Conciencia, podremos ser inmortales. Viviremos tantos años como vive el Universo… Si mi cuerpo envejece, mi espíritu no tiene edad: forma parte de la edad del cosmos, nació en el momento mismo en que nació este Universo… Mi razón no lo sabe todo, pero mi inconsciente sí: mi cerebro tiene millones de neuronas, tantas como estrellas hay en el cielo, que contienen el conocimiento total… Yo  no podré conocer al Universo entero, pero mis descendientes, antes que la Tierra sea tragada por el sol, -es ese su destino-, viajarán con sus cuerpos de planeta en planeta, conociéndolos todos. Y, siendo capaces de salir de sus cuerpos, podrán atravesar los límites de la materia y observar desde otra dimensión, al Cosmos como un organismo entero… Aunque piense que todo es prestado, hay algo que es absolutamente mío: estos momentos en que estoy vivo: se me ha dado un lapsus de vida para que la la experimente en toda su intensidad: ese es el maravilloso regalo que se me ofrece: un presente que es una efímera joya. Si pierdo mis deseos posesivos, y ceso de apoderarme individualmente del futuro, seré propietario de mi vida…  Quien parece más fuerte, mas sabi@ y más bell@ que yo, es nada más otro aspecto de mí mism@: yo soy todos y todos son yo. Eso que llamo “Yo” es la conciencia universal, el impensable Dios… De igual manera que siempre necesitaré la ayuda de los otros, los otros siempre necesitarán mi ayuda, nuestras individualidades están unidas. El rezo bíblico dice: “Padre nuestro…” y no “Padre mío…”,”yo” es “nosotros”, no hay nada para mí que no sea para los otros… Siempre habrá quienes me rechazarán por que estoy viv@. Si estuviera muert@ todos me alabarían, si cometiera un crímen bestial, todos me odiarían. El mecanismo de la vida se realiza entre el rechazo y la aceptación… Como individuo encerrado en la cárcel del ego, seré olvidado, pero si trasciendo lo personal formaré parte integrante y activa de la memoria colectiva… Si no puedo afirmar objetivamente nada, si no puedo conocer la Verdad, puedo conocer la belleza. Entre todas las creencias, sabiéndolas todas  ilusorias, subjetivas, elegiré las más bellas, más útiles, tanto para mi como para todos. Colaboraré con mis sueños al desarrollo de la Conciencia.”
(El placer de pensar 108)